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Es un tentador mercado de 170 millones de habitantes que, por ahora, sólo consume medio litro al año. Pero crece a buen ritmo y están en proceso de occidentalización de su consumo.
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Argentina exporta vinos a granel, básicos, premium y frizantes. Ya hay 28 bodegas argentina presentes. Una campaña estatal ayuda a sustituir bebidas blancas por vinos.
Con un leve pero sostenido aumento en los ingresos de la clase media de Rusia, el vino se posiciona para encontrar un lugar en las mesas rusas. La demanda en aumento para los vinos de media y alta gama es impulsada por la aspiración de los consumidores a identificarse con productos que son sinónimos de prestigio.
Este país de 150 millones de habitantes tiene la capacidad para absorber gran parte de la variedad de la oferta exportadora argentina, ya que importa el 60% de lo que consume. De hecho, el mercado del vino en Rusia, depende casi enteramente de las importaciones. Y es ésta la gran oportunidad de Argentina. En 2001, este país importó 256 millones de litros a un valor de U$S 2,7 mil millones, equivalente a un incremento de 34% en comparación con el año 2000. Ya en 2004 las importaciones provenientes de Argentina comenzaron a ser significativas en los rankings.
Este crecimiento en la demanda de los vinos tiene varias causas. Aproximadamente, se abren entre 30 y 40 restaurantes nuevos y cafés en Moscú cada mes. Y calculan que para antes de 2010 se terminarán de levantar en esa ciudad 200 nuevos hoteles.
Y un dato más que interesante: el 30% del gasto en bebidas corresponde a vinos, lo que representa 10 veces más que hace una década. La demanda de vinos crece un 30% por año. “Es una revolución genuina del vino que no tiene paralelo en otro lugar. Impulsaría a productores de vinos a presentarse en ferias y eventos en Moscú”, dice Robert Joseph, Fundador de Wine Internacional Magazine y autor del “Desafío Internacional del Vino”. Otra opinión interesante es la de Igor Serdiuk, redactor del periódico Vinnaya Karta (Carta de vinos), que en particular escribe: ”Los vinos argentinos están en las corrientes de última moda, son verdaderamente buenos y, a veces, extraordinarios”.
A eso se suma una campaña del gobierno ruso que pretende bajar el consumo de bebidas de altísima graduación alcohólica como el vodka, que beneficia directamente al vino. “La intención de esta campaña es bajar el consumo de bebidas blancas como el vodka. El gobierno quiere bajar los niveles de violencia por alcoholismo, ausentismo en el trabajo, entonces el vino se ve beneficiado en cierta mediada. La gente opta por una vida más sana”, interpretan algunos bodegueros consultados.
Para llegar a Rusia
“Nuestra incursión a Rusia data de varios años atrás, como resultado de un programa de búsqueda de mercados que tengan el perfil de demanda de productos como los que nosotros producimos”, afirma Julio Caminos, referente de la empresa RPB, con importante asentamiento en este mercado. “El mercado ruso es demandante de relativa cantidad de vinos y se provee de Moldavia, España”, subraya Caminos y comenta que han sido los buenos precios argentinos y la amplitud de su oferta los que han permitido al país ganarse un lugar entre los productos importados.
“Aunque las principales bebidas de los rusos siguen siendo el vodka y la cerveza, la relación calidad/precio de los vinos argentinos hizo que alcanzaran mayor participación en el mercado del vino de ese país”, reafirma Caminos. José Asencio, de Familia Zuccardi, asevera que la empresa ha decidido tener una distribución en todos aquellos mercados donde existan posibilidades para ello. “No hay que olvidar el potencial del mercado ruso. Pero para vinos de calidad y precios razonables las oportunidades recién están comenzando. Aunque se están produciendo cambio en los hábitos de consumo de muchos países. El proceso de globalización, el arribo de buena gastronomía, hacen que el vino sea un elemento que ayude a intercambiar distintos patrones culturales. El vino es un símbolo de imagen y como tal, muchos quieren aprender y poder disfrutarlo”, comprueba. De hecho, este es un fenómeno que crece en muchos países de Europa del Este
Los Rusos los prefieren dulces
“El conocimiento por variedades es muy escaso. Recién ahora se está iniciando una leve cultura del vino. Hay que destacar que sí existe un interesante desarrollo gastronómico y un espacio para mejores vinos. Pero la participación de Argentina en este rubro es limitada todavía”, señala José Asencio, del área de Comercio Exterior de Familia Zuccardi. Y explica que “hay una gran masa de consumidores, que conocen bastante poco aún sobre vinos, pero definitivamente, los prefieren dulces”.
“Nosotros empezamos hace menos de un año a encarar, como bodega, una política agresiva de comercio exterior. Hoy exportamos vinos genéricos, varietales, bivarietales y premium de la línea Los Haroldos, comenta Gonzalo Gordillo, Gerente de Comercios Exterior de Viñas de Balbo, empresa que envía a Rusia entre 8 y 9 contenedores mensuales.
“En nuestro caso, comenzamos en el 2000. Fuimos uno de los primeros en llegar a ese mercado. Al principio lo hicimos con vinos básicos envasados en cartón y comprobamos que este segmento es muy importante en Rusia. Luego nos animamos con los vinos “finitos” en botella y finalmente también varietales”, explica Nora Figueras, del Consorcio Vitivinícola Amulén.
Nos vemos en la feria
Uno de los modos quizás más efectivo de abrirse pasos en los mercados emergentes, donde aún no se conocen los productos argentinos, son las ferias, esas vidrieras donde los proveedores, importadores, comercializadores y consumidores se ponen en contacto y es posible generar buenos negocios.
De hecho muchas empresas del sector resaltan la importancia de las misiones comerciales ya que allí han encontrado a sus agentes e importadores para el mercado ruso.
Fuente: Estrategias & Mercados
Autor: Natalia Paez
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